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NOTICIA

¿HOMBRE O PEZ?

Noticia del Septiembre 1999 - RIBERA ALTA

El "lodosano ha recorrido 927 kilómetros del río Ebro en 25 etapas.

Muchos piensan que está loco, que "se pasa" haciendo lo que hace… sin embargo, Carlos Peña es un loco muy cuerdo. Con 34 años, este tolosarra de nacimiento, aunque también lodosano, ya que conoce esta localidad ribero desde que tenía sólo un año y desde 10 vive en ella, no puede estar quieto, sin ponerse metas. Metas que a muchos de los mortales les parecen inalcanzables o utopías.

Comenzó en diciembre de 1989 marcándose un objetivo; realizar la travesía del río Ebro desde Logroño a Zaragoza, 200 km. nadando a espalda. Este objetivo lo consiguió y le siguieron muchos otros. El último, en el mes de junio de este año en contacto, de nuevo, con las aguas de este río, aunque con muchas más km. añadidos; concretamente 727.

¿Entiende el que la gente le tache de loco?

Sí, porque este que hago no lo hace nadie. Sin embargo, los que me conocen saben que este tipo de cosas me gustan mucho, por lo que también se alegran cuando logro alguno de mis restos. Mis padres, por ejemplo, lo pasan bastante mal mientras yo estoy aquí o allá nadando, pero yo creo que se siente orgullosos. Mi objetivo, principalmente, es la superación personal.

Y, ¿cómo un día decide lanzarse e ir kilómetros y kilómetros?

Venía del atletismo. Estuve corriendo durante 10 años maratón y distancias muy largas. En 1989 comencé con problemas musculares en las piernas, tenía una sobrecarga de entrenamientos por lo que los médicos aconsejaron descansar durante una temporada; temporada que se iba a alargando sin recuperarme. Hablé son mi hermano Iñaki y decidimos recorrer 200 km del río Ebro nadando a espalda los dos puntos.

¿También practicaba la natación aparte del atletismo, no?

Yo era un mal nadador. De pequeño, para aprender a nadar, tuve que recibir muchas clases de natación. Y no sé, esto surgió por hacer algo diferente, fuel algo experimental.

Y tras esa primera travesía

Una año después, también con mi hermano, hicimos 140 kilómetros más que en la primera ocasión; es decir, 340 atravesando el río Miño. Y esto lo hicimos porque al conseguir atravesar el Ebro, nos preguntábamos si podríamos hacer distancias mayores.

¿Siempre le acompaña Iñaki?

Ojalá fuera así, pero en muchas ocasiones no podemos fijar las fechas por incompatibilidades con nuestro trabajos. Por ahora he hecho 13 travesías, en las que me ha acompañado en 7. Pero sí es mucho mejor ir junto a alguien.

De todas las travesías, ¿cuál ha resultado más dura?

No sé, todas tienes sus dificultadas. Pero si tuviese que elegir una de ellas, diría que esta última.

¿Cómo prepara uno de sus retos?

Lo primero es documentarme bien sobre la zona a la que voy a ir. Llamo a las embajadas españolas en esos lugares para que me mandes información sobre ellos. Por ejemplo, cuando hice 200 kms. del lago Titikaka, en el 95, la Fundación Cousteau me mandó bastante documentación sobre el lago. Igualmente, pregunto para ver si pueden ofrecer algún tipo de ayuda como alguna lancha que me acompañe en algún tramo.

¿Y físicamente?

No dejos de entrenar en todo el año. Cuando acabo una prueba, me hacen unos análisis para ver qué tal estoy y seguidamente empiezo a entrenar. Suelo correr, hacer un poco de gimnasio… hasta ir contiendo fuerza.

¿Cómo es una jornada mientras está realizando alguna de sus travesías?

En la del Ebro, me levantaba a las siete de la mañana y a las nueve y media, después de desayunar en abundancia, como si fuese una comida, comenzaba a nadar unos 35 kilómetros diarios hasta que a las ocho y media, aproximadamente, salía de agua. Entonces, después de ducharme y darme unos masajes, cenaba y hablaba un rato con los que me acompañaban, amigos t demás. También juega un papel muy importante mi médico, el doctor Iñaki Arratibel, con el que estoy en permanente contacto a través del teléfono.

Sin embargo, y a pesar de las dificultades de sus intentos, sus aventuras no tienes repercusión importante…

No, es verdad. Pero bueno, mis retos también tienen su pequeña ración de gloria. Ahora, en los últimos años, suelo salir en los medios de comunicación y se comienzan a conocer mis aventuras. Lo que ocurre es que también, es ese sentido, han ocurrió varias cosas.

Y, ¿con qué nos va a sorprender en la próxima ocasión?

Me gustaría superar el mítico estrecho de Magallanes. Pero todavía no sé con seguridad cuándo, ya que hay que ir tocando en muchas puertas. No se trata de decir "mañana voy a cruzar nadando el lago Maracaibo". No. En muchas ocasiones hay que pedir permisos para hacerlo. Lo que no puedo hacer es dejar de entrena por miedo a que a última hora me eche atrás.

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