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NOTICIA

COMO PECES EN EL AGUA

Noticia del 19/10/1998 - EL MUNDO

Diario de Iñaki y Carlos Peña en su histórica experiencia.

Iñaki y Carlos Peña nadaron a relevos 100 horas en la bahía de La Concha. Iñaki aprovechó las horas de descanso para narrar en primera persona la histórica experiencia. La distancia cubierta por los tolosarras fue de unos 250 kilómetros.

MIERCOLES 14 DE OCTUBRE

15:00 Horas: “Nuestra bendita locura se pone en marcha con puntualidad británica. A las tres de la tarde, con el sol sobre nuestras cabezas y el agua a nuestros pies, mi hermano Carlos y yo iniciamos el reto más ambicioso de nuestra vida. Nos quedan por delante 100 horas a nado en la bahía de La Concha y el prurito de ingresar en el Libro Guinness. No nos mueve ni el dinero ni recompensa alguna, sólo la aspiración de convertirnos en los primeros humanos que soportan esta prueba.

Juntos descendemos por las escalerillas del muelle, nos damos un apretón de manos y nos decimos uno a otro: “Calma, mucha calma. Hay que tomárselo con tranquilidad”. Como habíamos convenido, yo cubro las primeras cuatro horas y luego toma el testigo Carlos. El primer relevo es el más fácil. En una hora escasa recorro el circuito previsto: muelle-club náutico-playa de La Concha-Pico del Loro-muelle. Completo otras tres vueltas y en otras tantas y cedo el turno a mi hermano”.

23:00 horas: “He comido bien, macarrones, y he dormido como Dios. Empiezo a acostumbrarme a la rutina que soportaré durante estos cinco días y cuatro noches. Duermo, como, recibo un masaje, me visto el traje de neopreno y vuelvo a zambullirme en el agua. De noche, la pereza es mayor. Hace frío y el cuerpo todavía no se ha habituado a este ritmo de vida. Mientras nado no escucho nada. Sólo el chof, chof del agua que muevo con las aletas y los brazos”.

JUEVES 15 DE OCTUBRE

07:00 Horas: “Sigue haciendo frío. Acabo de comer tanto arroz que me parece que me van a salir los granos por las orejas. Por aquello de que nadamos de espalda y estamos cuatro horas panza arriba, tenemos que tomar un almax para digerir la comida y que el estómago no sufra. Hasta que no amanezca, me seguiré guiando por la luz que llega desde el muelle y desde las orillas de La Concha. Durante unos segundos me da la sensación de que nado dormido”.

15:00 Horas: “He perdido la cuenta de los relevos. Llegan mis padres, mi novia y algunos amigos de Lodosa para darnos ánimos y, de paso, llenar la despensa del puesto de la Cruz Roja que nos sirve de base”.

VIERNES 15 DE OCTUBRE

03:00 Horas: “Acabo de terminar otro relevo de cuatro horas. Tengo un sueño terrible y sólo pienso en tumbarme en la cama para descansar. Si pasamos de este día, aguantaremos como sea. Mi padre me previene que es muy probable que llueva durante el fin de semana. ¡Pero estoy todo el día mojado!”.

15:00 Horas: “Las inevitables rozaduras ya han empezado a molestar. De aquí en adelante, todo son problemas. Muchas personas nos aplauden cuando hacemos el cambio de turno. Eso es gratificante”.

SABADO 17 DE OCTUBRE

19:00 Horas: “Ya hemos traspasado la barrera de las 72 horas y me veo más fuerte cuando nadamos durante tres días seguidos en el Ebro a su paso por Lodosa”.

23:00 Horas: “Estoy en mi última, nuestra última noche. Como es habitual, me he despertado media hora antes de que llegara Carlos para comer, relajar los músculos y enfundarme el traje. Estoy del agua hasta el gorro, pero aguanto. La cara se me erosiona”.

DOMINGO 18 DE OCTUBRE:

19:00 Horas: “Acabamos de salir del agua, después de 100 horas nadando. Ahora nos apetece descansar otras 100 horas. Lo más duro era por la noche. No sabría decir qué turno era mejor, si de once a una o de una a tres de la madrugada. Dependía de las condiciones del mar. En cualquier caso, en esos instantes la soledad era mayor, a pesar de siempre nos acompañaba alguna piragua.

No nos hemos pesado, pero hemos perdido en torno a tres o cuatro kilos. Hemos estado comiendo a base de arroz y macarrones, principalmente. No esperábamos la acogida que nos han dado, con tantas personas (más de 5000) animándonos al final. Esto es emocionante. Presentaremos la documentación al Guinness, a ver si nos incluyen en el Libro de Récords. Dentro de diez días probablemente nos pongamos a pensar en algún otro reto para el próximo año”.

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