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NOTICIA

ENTREVISTA AL NADADOR EXTREMO Y SOLIDARIO CARLOS PEÑA

Noticia del 08/06/2018 - PERIODISMO FREELANCE

Carlos Peña siempre ha sido deportista, pero en sus inicios lo suyo fue el atletismo. Su paso a la natación extrema fue algo improvisado, en el verano de 1989, pero desde entonces ha realizado cerca de sesenta travesías y ostenta el OWR (Official World Record), que certifica que ha establecido el récord del mundo en número de kilómetros nadados, en la modalidad de espalda en natación extrema 4880,30 Kilómetros en 2151 horas y 20 minutos, entre los años 1989 a 2015. Con sus travesías solidarias visibiliza la labor de las asociaciones que luchan por mejorar la vida de las personas con distintas enfermedades.

P: Carlos, ¿cómo empiezas tú en esto de la natación extrema?

R: El deporte siempre ha estado presente en mi vida. En mi juventud formaba parte de la sección de atletismo del Tolosa Club de Fútbol. Lo mío era el medio fondo y el fondo, de hecho, tenía muy buenas marcas en maratones y medias maratones.

Pero en el año 1989 las piernas empiezan a dolerme y eso me impide entrenar con normalidad. Los médicos me dicen que no hay nada, pero que no fuerce, que haga carrera suave para ver cómo evoluciono. Pero después de varios meses yo no notaba ninguna mejoría, así que en verano decidí hacer algo diferente. De la noche a la mañana me lanzo al agua y decido hacer una travesía a nado por el Ebro de Logroño a Zaragoza.

Ahora, en frío y con el paso de los años, veo que lo que hicimos fue una auténtica locura. En aquel entonces yo no era muy buen nadador, y menos en el río Ebro. Y para más inri decidimos hacerla en invierno, lo que supone frío, en el agua y fuera; sin contar que no teníamos recursos ni ningún tipo de experiencia en aventuras de este tipo.

Y así comenzó de esta forma mi carrera deportiva en natación extrema.

P.- ¿Cuál es tu rutina de entrenamiento?


R.- Debido a mi trabajo como chofer de autobús, tengo unos horarios laborales cambiantes, no tengo un turno fijo, así que generalmente suelo entrenar cuando tengo un hueco libre.

En los días de fiesta intento hacer doble o triple sesión de entrenamiento. Gimnasio, MTB y natación, bien en río o en ría, son mis rutinas. Y conforme van acercándose las pruebas o travesías aumento las horas de preparación.

P.- Como dices, tú no te dedicas a esto profesionalmente… ¿Es difícil compaginar ambas tareas? ¿En tu trabajo saben que te dedicas a esto? ¿Qué te dicen?

R.- Efectivamente, como te decía soy chófer de autobús en la empresa Euskotren. El vivir en Ibarra y tener la base en Elgoibar supone una hora de desplazamiento diaria para ir a trabajar y otra para volver a casa. A eso hay que sumar la jornada laboral, que dependiendo del turno oscila entre 6 y 9 horas. Así que es difícil, pero con fuerza de voluntad se consigue todo.

En mi trabajo tanto mis compañeros, como mis jefes, conocen mi actividad deportiva y solidaria. Me animan mucho y nunca me han puesto ninguna pega a la hora de solicitar algún día para realizar una travesía. Aunque quiero recalcar que siempre que he pedido algún día libre son de mis vacaciones o de días de más que no he cogido o llevo acumulados. Nunca me han regalado días.

P.- Tu técnica también es algo peculiar. ¿Por qué nadas de espalda?

R.- Es cierto que lo normal hubiera sido nadar estilo crol, pero en la época en la que empecé los trajes de neopreno no facilitaban demasiado el movimiento, básicamente porque estaban pensados para la práctica del buceo. Dar dos brazadas seguidas nadando a crol era prácticamente imposible. Ahí nos dimos cuenta de que la manera más cómoda de nadar, llevando uno de estos trajes, era nadar a espalda.

Y eso también tiene su peligro y complicación, porque nadas sin ver qué puedes encontrarte a lo largo de la travesía dentro de un río. Aún recuerdo la primera travesía, sin experiencia, sin saber qué íbamos a encontrarnos en el río, sin zodiac de apoyo… Una locura. Todo el apoyo fue terrestre, con bicis de montaña y mi padre con una furgoneta.

Así, de esta forma, comencé en este estilo, que es el que he mantenido durante todas mis travesías.

P.- Pero esta técnica también tiene sus complicaciones…

R.- De hecho, de los cuatro estilos de natación es el más lento. Además, el hecho de nadar en un río añade más peligro, ya que tienes que estar muy pendiente de los rápidos, rocas, remolinos, etc. Tienes que estar constantemente observando la hidrografía del medio acuático en el que te encuentras para evitar cualquier accidente. También esta es la razón por la que necesito un piragüista guía, que se convierte en mis ojos, para que me oriente durante la travesía. En los grandes lagos o embalses la función del piragüista también es muy importante ya que yo no tengo referencias laterales.

P.- Hablas del acompañamiento por agua. ¿Con qué equipo de apoyo cuentas?

R.- El equipo fijo somos mi mujer y yo, y luego se va añadiendo gente en función de la época del año y del lugar donde se realice la travesía, que generalmente son amigos de la zona. Además, cuento con unos amigos de Córdoba a los que me gustaría mencionar, Antonio Martínez y Eva Pulido, de Aventuras Límite, que me acompañan en muchas de mis aventuras.

P.- ¿Qué es más importante, la fortaleza física o la mental?

R.- Las dos son muy importantes, pero en la balanza posiblemente la fuerza mental debe ser extraordinaria, y la física se sobreentiende.

P.-Desde que te lanzaste al agua allá por 1989 en esa primera travesía de seis etapas de Logroño a Zaragoza has vivido muchas más aventuras. ¿Cuál ha sido la más peligrosa?

R.- La verdad es que quedarme sólo con una es difícil, ya que casi todas tienen algo de peligrosidad y dificultad. Pero si he de nombrar algunas pues te diría que la del río Neretva, en plena guerra de los Balcanes; la de los 927 kilómetros del río Ebro, donde la dificultad la encuentras en los rápidos, los embalses… También la travesía del Mar Muerto fue complicada, el calor del mes de agosto, el alto contenido en sal y los productos químicos me lo pusieron difícil. Todavía recuerdo el intenso frío y las fuertes corrientes del estrecho de Magallanes, en Chile; la escasez de oxígeno a la que me enfrenté en el lago Titicaca, entre Bolivia y Perú; o el calor y la humedad del lago Maracaibo, en Venezuela, una zona en la que la piratería es otro de los peligros.

P.- Tus travesías son solidarias y con ellas pretendes visibilizar ciertas causas. ¿Te pones tú en contacto con las entidades o son ellos quienes quieren contar contigo, dada tu trayectoria?

R.- Me da un poco de reparo decirlo, pero somos nosotros quienes nos ponemos en contacto con las entidades. Creo que con mi trayectoria solidaria quizás deberían ser esas asociaciones quienes contactaran conmigo. Mis acciones son totalmente altruistas y únicamente busco dar visualización y concienciar sobre determinadas causas.

P.- Entonces, ¿cómo eliges qué causa visibilizar?

R.- Para apoyar una u otra causa tenemos en cuenta si el tema está de actualidad, o si algún amigo o familiar está afectado. Una vez que hemos elegido nos ponemos en contacto con la entidad para proponerles colaborar.
Hay veces que tenemos que recalcar que no busco ninguna remuneración, que es un acto totalmente altruista, porque se sorprenden.

P.-Llevas casi 30 años en el mundo de la natación extrema, ¿se nota el paso de los años?

R.- Más que la edad lo que se nota es el combinar el trabajo con los entrenamientos. Hay días en los que acabas muy cansado.

P.- Entonces, ¿no has pensado en la retirada?

R.- No, para nada. Estoy en un buen estado de forma y además mis travesías ayudan a mucha gente, y lo hago durante mis vacaciones y días libres. Aunque Yolanda, mi mujer, me ha dicho que como en alguna de las próximas travesías algo no salga bien o tenga problemas físicos importantes esto se acabó.

P.- De todos los reconocimientos que has recibido, ¿cuál es el que destacas?

R.- Pues si tengo que destacar alguno destacaría el que se me otorgó en el Congreso Nacional de CEAFA (Confederación Española de Alzheimer en Valladolid en 2015, con la felicitación personal de la Reina Doña Sofía, Presidenta de Honor. Fue muy emotivo.

Y otro de los reconocimientos que más me ha enorgullecido es el de récord mundial como nadador extremo en estilo espalda que me otorgó el ORW (Official World Record), la entidad norteamericana que concede los récords mundiales.

P.- Conociéndote seguro que estás ya planificando alguna aventura, ¿no?

R.- Sí, la verdad es que sí. Aunque está todo en fase de preparación y no tenemos nada cerrado, estoy ya trabajando en varios proyectos.

P.- ¿Nos puedes adelantar algo?

R.- El 10 de junio nos hemos propuesto concienciar sobre los peligros al volante y queremos nadar para la asociación Stop Accidentes de Euskadi.

El 15 de agosto la causa que visibilizaremos en la retinosis pigmentaria, en este caso la asociación es DameTVision, cuyo presidente es el roquero vasco Ibon Casas. Y el lema que han elegido para la campaña es “¡Apaga la luz y a nadar!”.

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