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NOTICIA

EL HOMBRE DEL AGUA

Noticia del JULIO 2010 - REVISTA NATUR COSMO

Trayectoria: Carlos Peña, nacido en 1965, cruzó a nado en todo el mundo varias decenas de mares y lagos, incluyendo el lago Balaton, el lago Ness, el lago de Garda, el Estrecho de Gibraltar, el Mar Muerto y el lago de Constanza. Con sus acciones se compromete Carlos Peña en la protección de los lagos y ríos. Cruzar a través del lago Biwa en Japón, el lago Baikal en Rusia y el río Támesis en el Reino Unido son sus próximos proyectos.

Carlos Peña vive con su novia Yolanda en Tolosa en el País Vasco y entrenando diariamente.

¿Qué significa la seguridad para usted?

Mucho, por lo que siempre me preparo meticulosamente. Pero las cosas inesperadas suceden todo el tiempo, por lo que luego tengo que reaccionar espontáneamente.

CARLOS PEÑA: “En el estrecho de Magallanes fui arrastrado durante cinco kilómetros. Allí sentí realmente miedo por mi vida.”

En las orillas del lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, en la frontera entre Bolivia y Perú, un hombre con traje de neopreno aparece en el agua. Cuando se vuelve de espaldas y se abre camino a través de los movimientos del brazo surcando las azules aguas, una banda militar hace una versión bastante estrafalaria del himno nacional español (en honor a él).

El aire aquí es fino a más de 3.857 metros sobre el nivel del mar, pero la falta de oxígeno no es el mayor problema, sino la radiación solar. Peña nadó durante quince días acompañado de un zodiac que le suministraba agua y alimentos líquidos, todos los días de ocho horas por etapa. Pasaba las noches en las casas de la población quechua y aimara. Cuando el 27 de septiembre de 1995 después de 180 kilómetros llegó agotado al otro extremo del lago Titicaca, su cara estaba quemada y los labios estaban agrietados y sangrando.

Los espectadores, en su mayoría lugareños, observaron al hombre impresionados. Casi ninguno de ellos sabe nadar y les impresiona sobremanera la elegancia del nadador maratoniano al abrirse paso a través de las olas. Él es también el primer hombre que ha nadado al estilo espalda a través del lago Titicaca en toda su longitud. A sus ojos, sólo podía tener éxito un dios.

El nadador es un español, se llama Carlos Peña, viene del País Vasco y quiere llamar la atención de una forma totalmente inusual sobre los peligros del cambio climático y por la protección de los ríos y lagos. Él nada decenas de kilómetros de un tirón, a menudo con altas olas y con bajas temperaturas.

Su lema es así de simple: "El hombre necesitan un medio ambiente sano, y este es mi contribución a la conservación de la naturaleza."

El compromiso ambiental Peñas comenzó en 2004, cuando la organización mexicana "Sociedad Amigos del Lago de Chapala", sugirió, cruzar a nado el lago de Chapala en señal de protesta contra la contaminación. Desde febrero de 2009, el lago se encuentra ahora de hecho, bajo la protección de la unión internacional "Convención de Ramsar para la protección de los humedales", e incluso se puede utilizar de nuevo como fuente de agua potable para los pueblos y las comunidades circundantes. Con esta acción Carlos Peña entró en contacto con la red de lagos "Living Lakes- Lagos Vivos", y así, de esta forma, cruzó en los años siguientes algunos otros lagos de la red, como el lago Trasimeno en Italia, el lago Balaton en Hungría, el Lago Constanza o Bodensee entre Alemania, Austria y Suiza o el Mar Muerto entre Israel, Jordania y Palestina.

Mucho antes de que él se movilizara por la naturaleza, se topó con una iniciativa (inicialmente de manera involuntaria) para una acción de protesta política. En 1995 Peña quería establecer un nuevo récord para el río Neretva, que en ese momento marcaba la frontera bosnio-croata, nadando una distancia de 60 kilómetros. Por todas partes había campos minados, y los soldados se abatían a tiros río abajo. Peña estuvo a punto de quedar atrapado entre los restos de un puente demolido y fue rescatado en el último momento por cascos azules españoles. Entonces quiso explicar su acción el nadador maratoniano como una señal a favor de la paz. Y hasta hoy en día deben de servir siempre sus travesías acuáticas a la paz pues los ríos y los lagos unen a menudo diferentes países y territorios, a menudo hostiles y enemistados entre sí.

CARLOS PEÑA: "Jacques-Yves Cousteau es un gran ejemplo para mí. Hizo campaña por el medio ambiente y era un gran amante de la naturaleza”.

Que para Carlos Peña la natación podría un día ser su tarea vital, no era ni mucho menos previsible. De niño, él tenía mucho miedo al agua, lo cual sin duda motivó que su padre pensara que Carlos tenía que aprender a nadar a la edad de cinco años así que animó a un conocido para que le arrojara sin más ni más en las frías aguas de un lago. Después de esto, él se negó durante muchos años a ir a ningún sitio que estuviera cercano al agua.

Incluso hoy en día, Carlos Peña actúa más bien ansioso y nervioso, casi temblando, lo que en realidad está en claro contraste con las aventuras que ya ha pasado. Peña se parece a los militantes ecologistas, pero dice con franqueza que ha sido vital para él contar con el apoyo de su familia, sus amigos, y no menos importante su novia Yolanda, que le ha acompañado en todas sus giras de natación. Incluye siempre también a su amigo Jesús, que rema en la canoa detrás de él y que es quien le apoya en su iniciativa. "Sin ellos, no podría continuar con la natación", dice Peña.

El primer trayecto lo recorrió en 1989 junto con su hermano Iñaki. Nadaron el río Ebro abajo entre Logroño a Zaragoza. Ambos llevaban trajes de dos piezas con varios centímetros de espesor. Esto era muy incómodo, ya que el peso de los trajes hacía casi imposibles los movimientos natatorios y ralentizaba sus tempos, por lo que no les quedaba la posibilidad de llevar nada más en sus espaldas cuando se desplazaban nadando.

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