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NOTICIA

CARLOS PEÑA ATRAVIESA EL SELLA A NADO EN 3 HORAS Y 24 MINUTOS

Noticia del 15/11/2009 -

Es la novena vez que este vasco de 44 años hace la travesía por el río asturiano acompañado del piragüista Jesús Remírez.

Hace veinte años una lesión lo apartó del atletismo, hasta entonces, su deporte más practicado. Nadie hubiera pensado que cuatro lustros después su segunda opción deportiva lo llevaría a recorrer medio mundo nadando por alguna buena causa. Porque ése es el trasfondo de Carlos Peña, nadar, de espaldas siempre, por algún tipo de razón social.

Ayer, este vasco nacido en Tolosa, cumplía su novena edición en el Sella. Tres horas, veinticuatro minutos y cuarenta y siete segundos fue lo que tardó en bajar a nado el río más internacional de Asturias, desde el puente de Arriondas hasta el de Ribadesella. Y por las escaleras subía el nadador, acompañado de su inseparable amigo, el navarro Jesús Remírez, que lo ha acompañado siempre, en cada travesía, remando la piragua desde donde le guía, le orienta y le da de comer «barritas energéticas, agua y glucosa cada media hora». La travesía de ayer fue «normal». Cansado, por lo obvio, pero con un «río precioso, como el día», aseguraba

El nadador justo al llegar a la villa riosellana donde recibió un recuerdo de manos del concejal Juan Martino.

Allí contaba la ilusión de haber concluido, un año más, y van nueve, la travesía «sin ningún percance, pero con más esfuerzo al tener el río, en algunos sitios, sólo un palmo de agua, y en otras partes no haber casi corriente».

Aunque la del pasado año tampoco fue una travesía fácil, el mal tiempo y el frío pusieron la parte negativa a un reto que, sin embargo, sirvió para que el nadador de 44 años batiera su propio récord y lograra completar el río en 2 horas y 28 minutos.

Travesías de espaldas

Lo de Peña es una hazaña como la de pocos. Además de haber recorrido medio mundo a sus espaldas, y en su historial, quedan retos conseguidos en el Lago Ness, el río Ebro, el Estrecho de Magallanes, el de Gibraltar, el Lago Titikaka o el Maracaibo, por citar sólo algunos es el único nadador, cuenta, que hace sus travesías de espalda aunque su intención inicial «era hacerlas a croll», los neoprenos de aquel 1989 que empezó a nadar «eran demasiado incómodos para poder hacerlo sin sufrir heridas».

Pese a que ahora la indumentaria «es más bonita y más cómoda», él sigue marcando estilo y, además, escribiendo una historia. El año que viene, «si Dios quiere», volverá al Sella de nuevo.

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